La miseria de hacer política hostigando a la gente: El triste papel de la correísta Mónica Palacios en la Asamblea
La asambleísta correísta Mónica Palacios ha convertido el ejercicio de su cargo en una sucesión de espectáculos vacíos, donde la estridencia reemplaza cualquier capacidad real de legislar. Mientras el país sufre necesidades urgentes, ella se dedica a vivir de circo en circo, priorizando el "show" mediático sobre el trabajo que prometió a sus electores.
Su gestión es un cascarón vacío: cero propuestas sustanciales y un historial de conflictos diseñado únicamente para alimentar sus redes sociales. Su reciente intento de camuflar el acoso personal bajo el disfraz de "fiscalización" es una bajeza que retrata su falta de ética.
Hostigar a una mujer de 92 años no es política, es una miseria humana inaceptable. Hoy, esa arrogancia se ha desmoronado ante la justicia. La notificación judicial que recibió no es "persecución", es la consecuencia inevitable de alguien que creyó que su curul era un escudo para pisotear la dignidad ajena con total impunidad.
Ya basta de teatros. Que deje los berrinches y los discursos victimistas para enfrentar a los tribunales como cualquier otro ciudadano. El pueblo no quiere más payasadas; exige que los políticos respondan por sus actos sin esconderse detrás de cortinas de humo.
@ladataec

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