​Noboa tumba el sistema de espionaje delictivo e impone la autoridad estatal contra el crim3n
El desmantelamiento de 23 cámaras de vigilancia clandestinas en la parroquia Tenguel en Guayaquil por parte de las Fuerzas Armadas es mucho más que un golpe operativo; es la prueba de que el gobierno de Daniel Noboa está dispuesto a arrancar el control de las calles de las manos del crim3n organizado.
Por años, las m4fias operaron bajo una premisa perversa: vigilar a quienes debían vigilarlos, anticipando cada movimiento militar y policial para garantizar su impunidad. Se sentían dueños del territorio y del espacio público. ​Ese "Gran Hermano" delictivo ha comenzado a apagarse. Al retirar estos dispositivos estratégicamente camuflados en postes y viviendas, el Estado ecuatoriano envía un mensaje contundente: se acabó la vigilancia clandestina y se terminó el control crimin4l.
​Este golpe debilita la logística del mi3do. El gobierno demuestra que la soberanía no se negocia y que la seguridad ciudadana se recupera recuperando primero el territorio digital y visual que las bandas habían secuestrado.
La intervención de la Armada del Ecuador en Guayaquil marca un antes y un después. La delincu3ncia ya no observa desde las sombras; ahora es el Estado el que los tiene en la mira. La reconquista de la paz ha comenzado.
@ladataec

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