Se cae la farsa: Las pruebas del "Caso Triple A" acaban con el discurso de Aquiles Álvarez
El libreto del "perseguido político" se desmorona a la vista de todos. Lo sucedido en el caso "Triple A" no deja espacio para la duda ni para los discursos victimistas: al Estado ecuatoriano no se le roba ni se le despoja sin piedad.
La reciente declaración de José Ricardo Cevallos testigo protegido ante el Tribunal rompió el cerco de impunidad. Sus revelaciones desnudaron una supuesta red corporativa diseñada con precisión quirúrgica. Empresas como Copedesa, Ternape y Fuelcorp dirigidas estratégicamente por actores clave como César Bravo habrían operado como fachadas para adquirir masivamente combustible subsidiado destinado al uso cotidiano, desviándolo ilícitamente hacia el sector industrial y buques extranjeros.
Lo más grave no es solo el desvío de recursos públicos, sino la implicación directa de Aquiles Álvarez. La Fiscalía señala que su rol no era un mero adorno formal; ejercía un control efectivo en la supervisión de contratos, negocios y contabilidad.
Estar al frente del Municipio de Guayaquil no otorga patente de corso. Cuando los testimonios, las pruebas documentales y el entramado societario coinciden, la justicia debe actuar sin miramientos. Al país no se le roba; hoy la verdad sale a la luz.
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